Tú comerás de mis venas.
La tierra por la que andas es doncella.
Mi cielo es el pastor y tú la oveja.
Tú renacerás de mi sangre.
La tierra que pisas es poema,
mi universo es su profeta y tú sus palabras.
Tú vivirás de mis penas.
La tierra que matas es una niña,
mi Dios es su padre y tú no recuerdas.
Comerás sabiduría, mientras la protejas,
lucharás, y aunque así mueras,
vencerás al lobo que la acecha.
Ancestros de las estrellas hablarán de tu existencia
y renacerás de mis vestigios,
de mi historia, de mis manos y mi espada.
Serás dueño de guiar a quien tú quieras.
Pero jamás olvides, que tú,
eres la voz de esa fuerza.